Efectos secundarios del otoño en el cabello [prevención de la caída]

Con la llegada del otoño, los días se acortan, las noches refrescan, las hojas de los árboles se caen, y con ellas, también nuestro cabello. Cunde el pánico, y mechón en mano nos preguntamos por qué nuestro cabello se niega a recibir el frío con alegría.

Aunque hay quien se atreve a aventurar que podría tratarse de un vestigio de otros tiempos cuando el hombre primitivo mudaba su pelo como los animales con cada cambio de estación, lo cierto es que nadie, ni tan siquiera los expertos, se atreven a hablar con exactitud de las razones por las que la caída del cabello se incremente en primavera y otoño. Sin embargo, todos coinciden en que, en cantidades normales, no es algo preocupante porque simplemente es una época que coincide con el cumplimiento del ciclo vital del cabello.

El ciclo piloso consta de tres fases vitales (anágena, catágena y telógena) que cada pelo, independientemente de los demás, debe superar antes de morir y caer para renovarse.

Después de la primera etapa anágena (2 a 6 años) en la que crece entre 1 y 2 centímetros al mes, el pelo entra en un breve período de transición (aproximadamente 3 semanas) en el que cesa totalmente su actividad al desprenderse la raíz que comienza a desplazarse gradualmente hacía el exterior del folículo piloso. Superada esta segunda etapa, llegamos a la fase telógena (entre 3 y 4 meses), el tramo final del ciclo vital del cabello, en el que comienza a caer para dejar su espacio al pelo nuevo.

Al compás natural marcado por el ciclo piloso del cabello, lo normal es que perdamos entre 50 y 100 cabellos al día. Ritmo que puede verse extraordinariamente alterado por agentes externos como los factores emocionales derivados de la tensión o el estrés, los endocrinos que suponen alteraciones en la glándula tiroides, las infecciones, la malnutrición, el abuso de productos cosméticos nocivos para el cabello o el postparto, entre otras causas mucho menos frecuentes.

En cualquier caso, ante la caída abundante del cabello, sólo podemos actuar con prevención y anticiparnos a épocas críticas como el otoño con tratamientos anticaída que alimenten el folículo piloso para reforzarlo de cara a los factores que pudieran atacarlo desde la raíz. De este modo, no sólo se estimula el nacimiento de cabellos nuevos, sino que se evita la pérdida prematura del que ya tenemos.

Como profesionales expertos en la materia desde hace ya un siglo, desde elblog de La Carmela [Laboratorio López Caro] nos proponen una serie de consejos y hábitos de vida saludable para fortalecer el cabello y prevenir su caída.

Además del uso de sus lociones y tratamientos capilares especializados, La Carmela insiste en que una alimentación equilibrada rica en proteínas y vitaminas del grupo B (cereales, levadura de cerveza, germen de trigo…) deben ser la clave para conseguir el cabello sano y fuerte que buscamos. Así mismo, la ingesta continuada de agua nos ayudará a mantener la hidratación natural del cabello.

La loción de tratamiento capilar integral de La Carmela no sólo cuida y mantiene el cabello después del tinte, sino que sobre todo ayuda a fortalecer el cabello para evitar la caída del cabello. Por otra parte, su loción anticaspa fortificante F&S con mentol y aloe vera limpia el poro obstruido por el sebo y además, activa la circulación sanguínea y fortalece el cabello desde la raíz para prevenir la caída. Un buen masaje en el cuero cabelludo en el momento de la aplicación de los productos capilares estimulará la circulación de la sangre en la raíz del cabello para facilitar la oxigenación y la nutrición del folículo piloso.

El nuevo tratamiento regenerador F&S de La Carmela (a la venta en octubre de 2012) actúa como una mascarilla purificante para limpiar en profundidad, proteger el cuero cabelludo tras el tinte y evitar la caída del cabello.

Por otra parte, no podemos olvidar que, con el paso del tiempo, tanto hombres como mujeres pierden densidad en el cabello por la disminución de folículos pilosos capaces de regenerarlo. Es por ello que, llegada la madurez y especialmente después de la menopausia en el caso de las mujeres, el cuero cabelludo comienza a clarear a consecuencia de un cabello más fino y despoblado.

A pesar de que este fenómeno es inevitable,sí es cierto que se pueden paliar sus devastadores efectos con tratamientos anticaída que retrasen la pérdida total del cabello. Y es que, además de una alimentación sana y una calidad de vida óptima, sólo la prevención y la constancia nos pueden ayudar a evitar la alarmante caída del cabello.

Este post ha sido redactado según el Código  de Confianza C1C.
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