Son sueños…

Es increíble como, de un día para otro, una puede pasar de comerse el mundo, a sentir que éste la devora ferozmente.

Nadie dijo que cumplir un sueño fuera fácil, pero… ¿de verdad hace falta sufrir tanto? Puede que precisamente, eso sea lo bonito de los sueños, que cuánto más cuesta alcanzarlos, más se disfruta del éxito después. Pero… ¿y si nuestros sueños nunca se convierten en una realidad?

‘Son sueños’ de El Canto del Loco.

Quizás sea el esfuerzo el que los convierte en sueños de verdad, y no en un capricho más, una simple moda pasajera. Si todo fuera tan sencillo como enamorarte de ese vestido del escaparate, entrar y comprártelo pensando que no podría ser más perfecto, aunque eres consciente de que pronto volverás a sentir lo mismo por otro que poco o nada tenga que ver con el primero. Pero lo cierto es que no hay tarjeta de crédito que valga para conseguir la vida que uno quiere.

A veces me levanto pensando que el idealismo compulsivo es un estado mental poco recomendable para una persona con ilusiones porque la frustración de no alcanzar tus metas puede ser devastadora para la autoestima. Sin embargo, ¿qué sería nuestra vida sin sueños? Un mero trámite, un monótono y aburrido viaje con destino a un mismo final para todos.

La vida es eso que pasa mientras haces otros planes’, míticas palabras del gran John Lennon que todos nos hemos repetido alguna vez para ahuyentar los pensamientos negativos derivados del fracaso. ¿No será verdad que nos obsesionamos tanto con conseguir una vida perfecta que de repente dejamos de vivirla y disfrutarla para hundirnos en nuestra propia frustración?

El caso es que, para bien o para mal, todos necesitamos metas en nuestra vida: conseguir el trabajo de tus sueños, encontrar al príncipe azul, perder esos malditos cinco kilos que te sobran… No importa lo estúpidos que sean los objetivos porque deben estar ahí para romper la linealidad de una vida sin altibajos. ¿Qué sería nuestra vida sin esas pequeñas ilusiones que nos dan fuerzas para seguir cada día?

Y la esperanza… Esa peligrosa droga que nos embriaga en ese delirio de fe ciega que nos hace sentir capaces de todo. Los auténticos reyes del mundo… Pero ¿qué pasaría si de repente un día nos diéramos cuenta de que nuestros sueños son inalcanzables? Que ese trabajo no es para ti, que es imposible adelgazar sin dejar de comer chocolate y que ese chico jamás se fijará en ti o que simplemente, el hombre perfecto no existe. Qué más da, si un objetivo fallido siempre dará lugar a una nueva ilusión. Al fin y al cabo, dicen que la esperanza es lo último que se pierde, ¿no?

¿Y cuando lo tienes todo? ¿Qué te queda cuando ya has conseguido todo aquello que algún día soñaste tener y aún así no te sientes completa? ¿Qué pasaría si un día te levantases sabiendo que ya no eres tan feliz?

NOTA: Un nuevo microrrelato de ficción escrito para la sección AMA, SIENTE, ESCRIBE BY BGARCÍA.

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2 Respuestas a “Son sueños…

  1. sí, todos vivimos de ilusiones y son las que nos dan la vida, y en ocasiones creemos que nos la quita así que no queda de otra de vivir y disfrutar el presente. Al fin y al cabo, la felicidad no es permanente…

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